Un poco de historia
La Iglesia Ortodoxa Rusa de Cristo Salvador, dedicada a Santa Catalina Mártir y a San Serafín de Sarov, fue construida a principios del siglo XX en San Remo, en una época en la que la ciudad acogía a una importante comunidad rusa atraída por su clima y sus balnearios. Esta comunidad deseaba disponer de un lugar de culto que reflejara su tradición espiritual y artística.
La primera piedra se colocó en 1912, cerca de la Passeggiata Imperatrice, llamada así en honor a la emperatriz María Aleksándrovna de Rusia. El proyecto se adjudicó inicialmente al arquitecto ruso Aleksej Scusev, pero la dirección de las obras recayó finalmente en el ingeniero italiano Pietro Agosti, quien adaptó los planos a los medios locales.
Terminada en 1913, la iglesia fue inaugurada solemnemente el 23 de diciembre de ese mismo año. Desde entonces, constituye un símbolo perdurable de la presencia rusa en San Remo y un notable ejemplo de arquitectura religiosa oriental integrada en el paisaje de Liguria.
El contrato se refería a la ejecución de la restauración conservadora de las fachadas y las cubiertas de las cúpulas laterales y la cúpula central de la iglesia ortodoxa rusa de Cristo Salvador, Santa Catalina Mártir y San Serafín de Sarov.
EL PROYECTO
Las cubiertas de las cinco cúpulas bulbosas (o linternas), realizadas en hormigón revestido de cerámica —policromada para las más pequeñas y dorada para la principal— presentaban un estado de degradación avanzado. Además, numerosas partes moldeadas de las fachadas se veían afectadas por fenómenos de desprendimiento y amenazaban con caer debido a las infiltraciones de agua que habían provocado la oxidación de las armaduras de hierro y la pérdida de cohesión del hormigón decorativo, que se había agrietado en varios puntos.
Aplicación
Los restauradores cartografiaron las superficies a tratar y procedieron a catalogar minuciosamente los fragmentos desprendidos o con riesgo inminente de caída, en particular los elementos decorativos de hormigón, situados a la altura de las barras de hierro oxidadas en numerosas partes y ahora expuestas al aire.
La primera operación consistió en tratar las barras de hierro con un producto pasivante. A continuación, se procedió al estucado y a la integración plástica de las partes que faltaban, al tiempo que se realizaban operaciones de encolado y fijación con clavijas (o remaches) de las partes reconstruidas.
SOLUCIÓN DURADERA
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INTERVINIENTES
Promotor de obra:
Parroquía de «Cristo Salvador, Santa Catalina Mártir y San Serafín de Sarov»
Jefe de obra:
Arquitecta Laura Re
Empresa:
Formento Filippo Carlo S.r.l